Saltar al contenido
Affettati

El producto · 4 min de lectura

¿Se puede congelar el guanciale? Sí, pero casi nunca hace falta

La curación en sal ya es un método de conservación. El freezer casi siempre es un paso de más.

Sí, el guanciale se puede congelar sin problema, pero en la mayoría de los casos no hace falta. Cerrado en su envase al vacío original y refrigerado entre 0 °C y 5 °C, dura hasta un año. La sal de la curación es, precisamente, el método de conservación: para eso se inventó.

Cuándo el freezer no aporta nada

Si la pieza está cerrada al vacío y la vas a usar dentro del año, dejala en la heladera. Congelarla no le suma vida útil y sí le puede restar calidad: los cristales de hielo rompen fibras y, al descongelar, la pieza pierde algo de la textura firme que hace que se corte bien en bastones.

Lo mismo vale para una pieza ya abierta que vas a terminar en las próximas semanas: envuelta en film y en frío, aguanta perfecto.

Cuándo sí conviene congelar

Hay tres situaciones donde tiene sentido:

Cómo congelarlo bien

La regla es una sola: congelalo ya fraccionado, nunca la pieza entera.

  1. Cortá en porciones de uso. Entre 80 y 100 gramos, que es lo que usás para dos platos. Si querés, dejalo ya cortado en bastones de medio centímetro, como explicamos en cómo cortar el guanciale.
  2. Envolvé cada porción por separado en film, bien ajustado, sin aire adentro.
  3. Metelas todas en una bolsa y sacale el aire antes de cerrar.
  4. Anotá la fecha en la bolsa. En el freezer se mantiene bien entre 3 y 6 meses.

Congelar la pieza entera es el error clásico: después tenés que descongelarla completa para cortar un pedacito, y no se puede volver a congelar.

Cómo descongelarlo

En la heladera, de un día para el otro. Nunca a temperatura ambiente, nunca en el microondas y nunca bajo el chorro de agua.

Hay un atajo que sí funciona: si lo congelaste ya cortado en bastones, podés tirarlos directo a la sartén desde congelado, a fuego bajo. Van a soltar un poco de agua al principio; dejala evaporar antes de subir el fuego y después seguís normal. Para una carbonara de apuro, resuelve.

¿Y si la pieza tiene un poco de moho blanco?

No es un problema de conservación, es parte de la curación. Los curados desarrollan una flora blanca superficial que es normal y esperable. Se limpia con un paño humedecido en vinagre o vino blanco y listo.

Lo que es señal de alarma es moho verde, negro o de aspecto peludo, un olor amoniacal o rancio, o una superficie viscosa. Ahí no se discute: se descarta.

Seguí leyendo

← Ver todas las notas

De la nota a la sartén

Curado por nosotros, con la receta del Lacio. Pieza de 1 kg al vacío, con envío a todo el país.

Pedir por WhatsApp