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El producto · 4 min de lectura

Cómo cortar el guanciale: grosor, corteza y errores comunes

Te llegó la pieza entera de 1 kg y no sabés por dónde empezar. Es más fácil de lo que parece.

Pieza de guanciale sobre tabla de madera, cortándose con cuchillo

La pieza entera de guanciale intimida un poco la primera vez. Es un bloque de un kilo, con una corteza oscura cubierta de pimienta y una veta de grasa que no se parece a ningún fiambre que hayas comprado antes. Pero cortarlo tiene tres reglas y nada más.

1. Sacá la corteza pimentada

El borde exterior, oscuro y cubierto de pimienta en grano, se retira antes de cortar. Es la parte que estuvo en contacto con el aire durante toda la curación y quedó dura.

No la tires. Guardala en la heladera y tirala adentro de una salsa de tomate larga, o en una sopa de legumbres. Le da un fondo de sabor que no conseguís de otra forma. Se retira antes de servir, igual que se hace con la corteza del parmesano en Italia.

2. Cortá en bastones de medio centímetro

Ese es el grosor. Ni fetas finas de fiambre, ni dados grandes de guiso.

La forma práctica: cortá primero una lámina de medio centímetro de espesor, y después esa lámina en tiras del mismo ancho. Te quedan bastones de sección cuadrada. Si preferís cubos, cortá las tiras al medio.

Un truco: si la pieza está muy blanda, metela 20 minutos al freezer antes de cortar. Con la grasa más firme, el cuchillo va derecho y los bastones salen parejos.

3. Cortá solo lo que vas a usar

El guanciale se conserva mucho mejor en pieza que fraccionado. Cortá la cantidad que necesitás —entre 40 y 50 gramos por persona—, envolvé el resto en film y devolvelo a la heladera.

Cerrada al vacío y refrigerada, la pieza dura hasta un año. Una vez abierta, envuelta en film y en frío, aguanta perfectamente varias semanas: la sal de la curación es el conservante.

Cuánto cortar según el plato

Plato Por persona
Carbonara 40–50 g
Amatriciana 40–50 g
Gricia 50–60 g
Sobre pizza 30–40 g

En la gricia va un poco más porque es el único ingrediente que aporta sabor: no hay tomate ni huevo que acompañen.

Y después, a la sartén en frío

Una vez cortado: sartén sin aceite ni manteca, guanciale desde frío, fuego medio-bajo. La grasa tiene que salir de a poco. Si tirás el guanciale sobre una sartén ya caliente, se sella por fuera, se quema y no libera nada.

Cuando esté dorado pero todavía tierno adentro, retiralo. Y la grasa que quedó en la sartén no se tira jamás: esa es la base de todas las salsas romanas.

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De la nota a la sartén

Curado por nosotros, con la receta del Lacio. Pieza de 1 kg al vacío, con envío a todo el país.

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